País Invitado de Honor:
Francia

Francia es el tercer país productor de cine en el mundo después de Estados Unidos y la India, dato importantísimo en términos de la industria cinematográfica. Sin embargo, lo más interesante es compartir la relación de los franceses con sus cineastas, sus estrellas, sus principios culturales excepcionales que se aplican al cine con una reconocida valoración internacional.
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El cine francés, ocupa un espacio de distinción, elegancia e inteligencia incuestionables. Es cierto que el Festival de Cannes pone a brillar, año tras año, las más reconocidas apuestas cinematográficas en nuestra civilización de la imagen, pero antes de la alfombra roja, del desfile de La Croisette, existe un compromiso del Gobierno francés, de sus autoridades políticas que entienden que el cine debe de ser defendido en todos y por todos los sectores de la sociedad.
El Centre National du Cinéma (CNC) ayuda y apoya a los productores y a las salas de proyección manteniendo un equilibrio dentro de todas las solicitudes, dando oportunidades a jóvenes cineastas y a la diversidad de géneros, señalando siempre una pasión por la innovación.

El cine de arte y ensayo pero también la experimentación que significó la Nouvelle Vague en la investigación por nuevos lenguajes, otorgan al cine francés un lugar especial que cada generación cinéfila guarda en su memoria porque es imposible olvidar la figura de Jeanne Moreau en “Jules et Jim”, con esa voz que pega con la nobleza de las bobinas en blanco y negro.

Como no mantener para siempre el ritmo corporal de Brigitte Bardot frente a Michel Piccoli en “Le Mépris” (El Desprecio).

Todas las generaciones de cinéfilos encuentran en el cine francés una palabra clave, una frase, un diálogo que señala la virtud de los guiones -exquisitos- con firmas como Marguerite Duras para “Hiroshima Mon Amour”; porque el cine francés es una escritura en la imagen.

La pasión por defender un cine con valores y ambiciones propias no impide la apertura con los cineastas internacionales de directores con apuestas y determinación. Después de haber recibido el talento de Luis Buñuel, Carlos Saura y Luís García Berlanga; Francia produce y coproduce con el mundo entero entendiendo que su conciencia cinematográfica es universal, abriendo caminos a cineastas del sur porque para los franceses el cine es una apertura con y para el mundo.